Papel vs. Pantalla

El progreso de la civilización lleva consigo cambios que son inevitables. Éstos a veces, y en la mayoría de los casos, suponen el reemplazo de costumbres. Y por más de que algunos quieran mantenerse al margen, es imposible resistirse a las novedades. Este avance tecnológico ha llegado al mundo literario.

¿Por qué decimos que el papel como soporte va a extinguirse? ¿Puede ser éste sustituido por la pantalla?

“Se nos olvida que la imprenta, como industria, es muy joven, y que lo que muere es la industria y no la literatura…”, comentó el escritor Carlos Adolfo Gutiérrez, durante su participación en la VII Feria del Libro. A través de ésta cita lo que el escritor hace notar es la muerte de la industria de la imprenta, que es reemplazada por la digital. En este contexto, surgen los libros electrónicos como nuevo soporte de lectura. Sus ventajas hacen que el lector y hasta a veces el escritor o la editorial, lo prefieran antes que al papel. Este cambio trae consigo varios beneficios. Los libros electrónicos no ocupan espacio físico, lo que es de gran ayuda para los afisionados que ya no saben dónde ubicarlos o cómo transportarlos. Ademas, permiten tener un un back up en la computadora disminuyendo el riesgo de perderlos. Un factor muy importante, es que al no tener que necesitar de la impresión, los costos se abaratan para el comprador. Esto genera que la eficacia y rapidez de compra, de actualización y de adquisición sea mayor. A su vez, aquellos lectores ecologistas ven en el nuevo formato una alternativa a la deforestación. El “ebook”, como se lo conoce al libro digital, facilita enormemente el acceso a la lectura para personas con deficiencias visuales. Algunos hasta pueden reproducirse auditivamente.

Sin embargo, existen varias desventajas técnicas de la lectura en pantalla. Una de ellas es que requiere de batería en el dispositivo y que la luz azul que éstos irradian provoca que el reloj biológico del ser humano se altere sin poder conciliar el sueño. Tampoco hay que olvidarse, que requiere de un saber básico de tecnología que no todos tienen, principalmente la gente mayor.

A pesar de las tantas virtudes que tiene el formato digital, muchos optan por mantener las viejas costumbres.  Al leer en papel el lector se ve envuelto en el universo del contenido que el libro propone más fácilmente, no hay distracciones y la relación libro-lector se vuele mas personal. Aún hasta por contacto físico. Los ebooks no tienen olor y se pierde el tacto del papel. Con los formatos electrónicos, se pierde parte del ritual tradicional del lector. “La mayor ventaja de este soporte tal vez resida en su simplicidad” expone la investigadora Maryanne Wolf en su libro “investigación y ciencia”. El funcionamiento de los libros en papel es muy sencillo: se abren y se empiezan a leer. Además es fácil volver a páginas anteriores o pasajes anteriores del libro, la relectura es más sencilla.

Personalmente creo, que la virtud más destacada, está en su valor como objeto. Cada libro nos hace recordar un momento, nos hacen sentir acompañados en viajes con su olor a nuevo o a viejo, su tacto, su belleza visual…

El libro en papel tiene muchos adeptos ganados que nunca van a querer dejarlo de lado.